EL ECO DEL SILENCIO

miércoles, 19 de abril de 2017

Despedida y cierre

Rompo la tónica de este blog de crítica bibliográfica para anunciar su fin, lo dejo por un motivo puramente de inutilidad y reiteración de los artículos, el objetivo perseguido de escudriñar entre la maraña historicista para intentar alcanzar algún tipo de 'verdad' está más que garantizado en Ser Histórico.

Humildemente me atrevo a poner hoy una pica en este 'Flandes digital' del mundo bloggero para daros la chapa con nuestro portal de historia social y proletaria administrado y conducido con mano maestra y pulso firme por Fran Fernández y con un creciente número de ávidos lectores y colaboraciones de gran calidad así como elogiosos comentarios de expertos y extraños.

El staff de colaboradores crece semana a semana, Fran Andújar posee una gran capacidad de crear un relato, sus meticulosos y atinados textos hoy se codean con las incorporaciones de Sergio Jiménez y su empeño en una puesta en valor impecable de la vida y obra del Ángel Pestaña, un verdadero ejemplo de empeño historiográfico mercidísimo y necesario. La pulcritud, el rigor de Luis de la Cruz y sus desbordantes conocimientos de la historia del lumpen madileño se ve amplificada por un envidiable dominio narrativo, también está la visión más moderada pero afinada y en ocasiones sorprendente de Francesc Tur o el aire fresco de la historia del proletariado latinoamericano a traves de la aguda y excrutadora mirada de Reynaldo Díaz País.

Desde hace unos días contamos con los textos (¡y el aprecio!) de la historiadora Eulàlia Vega, una de las más destacadas figuras del panorama  clásico y autora de un puñado de libros imprescindibles dentro de nuestro campo. También comenzará a colaborar en breve Pepe Gutiérrez Álvarez, de la fundación Andreu Nin, colaborador de Kaos en la red y otras revistas contraculturales y miembro del consejo asesor de Viento Sur, cuyo enciclopédico saber supera la anécdota de su cercanía a las figuras icónicas del MLE o POUM, un lujo impagable y un as en la manga de la bibliografía libertaria y marxista.

Y 'at last but no least' tenemos la eterna pretensión de contar con alguna colaboración del maestro Chris Ealham, sé que es pedir la luna a aullidos y robar tiempo a una empresa superior digna de mucho más encomio: su propio trabajo. Por aclamación popular reproduciremos algún artículo suyo en revistas especializadas, ya que prácticamente toda su obra goza de esa rara cualidad que convierte sus textos en algo atemporal y a la vez plenamente vigente.
La profesora Dolors Marin se encuentra en una tesitura similar a la de Ealham, pero también contamos con su pronta -¡y deseada!-colaboración.
Al margen de nombres, títulos y bagaje, el proyecto de crear un sitio web de historia obrera y social ya es un éxito de facto; ni en mis sueños más húmedos pude jamás imaginar que un día una idea así pudiese cuajar: contar un grupo de incondicionales seguidores con capacidad crítica en esta sociedad que arrastra la rémora de llevar sodomizada intelectualmente toda la vida es un lujo impagable.

En suma, esto que venía a ser una despedida de un blog de tan efímera existencia quiero que en el fondo sea un homenaje a Fran Fernández; robándole tiempo a los días es el auténtico factotum de esta aventura, multiplicándose y con un apabullante dominio de los medios digitales -al margen de un bagaje intelectual y erudición inapelables-

Pudiera achacarse a 'la suerte' -o al momento social- en la imprevisible marcha del portal, pero como sabemos los románticos irredentos que conformamos esta troupe de la rebeldía; la suerte sólo sonrie a los audaces.

Y Fran lo es.

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sábado, 25 de febrero de 2017

Fabero, diciembre de 1933, un día de furia libertaria

Aislado en una olla de montes literales y metafóricos, el Bierzo (León-Asturias) y sus levantamientos libertarios no han pasado a la historia ni siquiera con minúsculas. Perdida la guerra al mismo día siguiente de empezar, la brutal purga ejecutada por los franquistas silenció el recuerdo de sus 'revoltosos dinamiteros'. Aún hoy se observa el horror grabado en las caras de los viejos del lugar cuando se les pregunta por los hechos o se programa una exhumación de las docenas de cunetas que nutren de sangre inocente este terruño.


Proclamada la II República la menestral masa proletaria berciana no sintió los 'balsámicos efectos' prometidos por los políticos republicanos, la falta de respuesta gubernamental a las necesidades del pueblo llano unida al hartazgo y hambre seculares y las medidas antisindicalistas preparadas por Azaña y Anguera del Sojo, encaminaron a la CNT regional en la vía insurreccional; el ejercicio de la Gimnasia revolucionaria tan en boga en el Noreste peninsular.

De 1931 a 1933 el crecimiento sindical despegó en León de forma espectacular: se constituyeron Sindicatos de Oficios Varios en VeguellinaCistiernaCacabelosMilla del Río, etc... (1), aunque el que se convirtió en hegemónico fue el de la minería dado el inmenso número de mano de obra empleado en las minas de la montaña berciana.
El Sindicato Unico Minero (SUM) superaba los 3.000 militantes en 1932, en zonas como Fabero la afiliación era del 100% de los mineros, allí tenían su sede, un Ateneo -donde se disponía y prestaban libros y prensa libertaria- y una cooperativa obrera. (2)

El 28 de febrero del '32 Federica Montseny dio apoyo con un mitin en el cine Azul y la importante presencia nacional de un leonés como Durruti estimulaba a una población esclavizada y humillada por la caciquil burguesía local (3), a medida que el gobierno republicano perdía peso específico, las fuerzas revolucionarias -piénsese que una alianza de CNT y UGT estaba muy próxima- perdieron el miedo a la autoridad y mostraron a las claras su posición irreductible, seguramente en parte influidos por la prensa anarquista que siempre hablaba de la ebullición catalana y su arrollador y continuo embite antiestatista.

En agosto la huelga en León de todas las secciones de la construcción (y otros sindicatos en solidaridad) aumentaron la represión gubernamental propiciando nuevos pustchs cenetistas como  respuesta. La patronal usó su famoso Lock Out y el uso de esquiroles, el obrerismo leonés tenía fama de sumiso, pero tras el paso de Pestaña por la provincia y su agria discusión con Eleuterio Quintanilla (de gran influencia en la provincia y quien criticó el 'treintismo' y consolidó la desvinculación del "desviacionismo" de esta regional) las posturas se habían radicalizado mucho, las tesis reformistas fueron unánimemente rechazadas: en las elecciones del '33 la posición antiparlamentarista quedó patente con un 36% de abstención (4).

Con el posterior triunfo de las derechas el nuevo gobernador civil, Salvador Echevarría, decretó 'estado de prevención' ante el temor de nuevos intentos de insurrección anarcosindicalista, a pesar de ello se inició la huelga más fuerte que hubo en la provincia: el día 11 pararon los sectores de la construcción, fábricas y tipógrafos (5). Tras varios sabotajes -un par de iglesias incendiadas y varios petardos incruentos- la policía detuvo a los principales dirigentes de la CNT-FAI a quienes se les incautó un pequeño arsenal.
Pero la decisión de la huelga general estaba firmemente tomada, cumpliendo las consignas del comité central el estallido revolucionario se extendió por la provincia con especial incidencia en el Valle de Laciana donde el SUM era amo absoluto de los medios de producción; el día 10 fueron tiroteados y heridos dos guardia civiles en Veguellina y se cortaron las líneas telefónicas, el 12 se repitieron los altercados con varios detenidos más; en Cistierna explotaron varios cartuchos provocando desperfectos en los tendidos eléctricos, en Olleros se izó una bandera revolucionaria en la torre de la iglesia y en Valderas se decretó el comunismo libertario "siguiendo paso a paso las doctrinas de Isaac Puente" (6) con la consiguiente quema de archivos judiciales, catastrales, la iglesia y el cuartelillo de la benemérita.

Pero fue en Fabero donde la épica se hizo historia; una vez quemados los documentos del juzgado y del ayuntamiento, hacia las 7:30 se recorrieron las casas en busca de armas y sobre las 10 comenzaron eufóricamente su pustch bajando por la carretera en varios camiones, tomando Sésamo y luego Vega de Espinareda donde, tras un breve tiroteo con las fuerzas del orden, la dinamita minera se impuso y el cuartel fue reducido a cenizas, al mediodía el pueblo estaba tomado, allí se dejó encargado a un comisario del pueblo con un grupo de hombres, la comitiva revolucionaria partió hacia Arganza, se incendió el ayuntamiento, el archivo y se asaltaron las casas del párroco y de un tendero donde se recogieron más armas.

Llegados a este punto los datos se confunden con la fábula y el mito, lo que es verídico y comprobable es que llegaron a Cacabelos hacia las 6 de la tarde y al amparo de la oscuridad, tras volar las torres eléctricas e incomunicar por teléfono a la autoridad, se vieron sorprendidos por una guardia civil bien pertrechada y preparada para recibirles.


Se cuenta que un minero expulsado del sindicato por un desfalco económico fue el delator ante la guardia civil... pero no hay nada probado ni documentado. Lo cierto es que de Burgos partieron tropas el día antes, en Astorga se les unió una compañía de ametralladoras y del aeródromo de La Virgen del Camino se dispuso la salida de dos aeroplanos de apoyo. Claramente querían aplastar la rebelión mediante el desmoralizamiento con una demostración de fuerza antes de tener otro suceso como Casas Viejas que hubiese enterrado definitivamente a la República.

Cacabelos, un pueblo de poco más de un millar de habitantes, asistió atónito a tres horas de fuertes tiroteos que dejaron a dos guardias heridos y cuatro civiles muertos. A las 9 se trató de asaltar el banco del potentado local Garber pero la llegada del regimiento de Burgos y los refuerzos de guardias civiles frenaron la revuelta. (7)

Al día siguiente se dieron cita en el pueblo 9 autobuses del 36° regimiento y la fusilería, esta tropa ocupó la villa frenando y forzando la dispersión de los mineros; el martes 12 en su retirada éstos quemaron el ayto. de Candín y se refugiaron en las montañas del noreste berciano. Muchos pasaron a Asturias donde participarían un año después en su revuelta.

Mientras tanto el gobierno recuperaba los núcleos revolucionarios y la situación retornaba a la 'normalidad republicana' excepto allí, en los pueblos de los montes donde se habían refugiado los mineros y la nieve impedía la llegada de contingentes.
La represión posterior fue masiva: las cárceles locales quedaron atestadas, tras numerosas detenciones y torturas fueron enviados a León una veintena de acusados ya que en la comarca no quedaba sitio.

El juicio de 'los hechos de Fabero' tuvo lugar en 1934 con 48 procesados cuya defensa acogieron los afamados abogados Eduardo Barriobero y Herranz Carlos Álvarez Cadórniga. 14 acusados consiguieron la libertad y para el resto se solicitaron 23 años y un día por delito de sedición -la reciente amnistía de 1934 les libró de la acusación de posesión ilícita de armas.

Además de las detenciones y juicios el Estado se cebó con muchos otros cenetistas que fueron perseguidos, sus publicaciones requisadas y centros clausurados, la típica respuesta de una 'república del orden burgués', la misma que se repetiría sangrientamente tras la fallida revolución de octubre del año siguiente, respuesta que se quedó en el limbo frente al levantamiento fascista del 19 julio de 1936.

A la memoria de Gabriel Lozano. (1929-2016)

"El día once de diciembre
en el pueblo de Fabero
se proclamó la anarquía
con muchísimo salero.

Estaba la ceneté
llena de hombres conscientes,
todos de muy buena fe
con las 'Star' ya calientes"

Cantar popular de Laciana. (8)

NOTAS Y BIBLIOGRAFÍA

1- Álvarez Oblanca, W. La guerra civil en León. Edilesa 1989 y López Costero, F. La sociedad obrera de oficios varios "Nueva Patria", de Cacabelos. Filandón 2013
2- Sen Rodríguez, L. La minería leonesa durante la segunda república. Eds. Leonesas 1988
3- Conversación con Javier Canóniga (Fabero)
4- Ruiz, D. Insurrección defensiva y revolución obrera. Labor 1988
5- Sen Rodríguez, L. Op. Cit.
6- Conversación con Luis Tejerina (Valderas)
7- VvAa El anarquismo leonés. Santiago García editor 1999
8- Conversación con Gabriel Lozano (Matarrosa del Sil)

lunes, 30 de enero de 2017

Bibliografía y actualidad

[Última actualización 8/4/2017]
Quinta revisión

Esta es una pequeña selección de textos que tratan de uno u otro modo la influencia anarcosindicalista en el movimiento obrero y en la historia españolas, además incluyo artículos en prensa y revistas que considero tan valiosos como la gran literatura académica.
Se podrá observar facilmente que hay carencias o huecos; autores como mi paisano -y actor principal en la deriva cenetista- Sinesio Baudillo García (Diego Abad de Santillán) tienen una obra extensa, no obstante no está aquí ni su inefable "Contribución a la Historia del movimiento obrero español" u otras por la sencilla razón de que son sus opiniones (por otro lado poco interesantes) basadas en reescritos cuyas fuentes originales pueden leerse en las memorias de Buenacasa, Bueso o Negre que sí constan aquí -a propósito: no por ser testigos contemporáneos son infalibles, algunos yerran y sus fallos se perpetúan: en 1987 Antonio Bar seguía repitiendo que la CNT se fundó en 1911 basándose en la obra de Buenacasa (quien tras perder todo su archivo en su huida decantada ya la guerra escribió sus obras de memoria) a pesar de lo cual deben constar aquí aunque sea para contrastarlas con los textos académicos.

Desde otro ángulo lo mismo puede decirse de los trabajos, ya más recientes, de Termes, Da Cal, Tavera o Elorza y resto de miembros de esa "catacumba académica" -en la feliz definición un amigo- encargados de denostar más que de historiar al movimiento libertario.

Estos libros constituyen un pilar básico escogido sobre el que trabajar y estudiar, todos y cada uno de ellos tienen su misión: si aparece el volumen 1 de Bueso (Recuerdos de un cenetista) es por su valor histórico y social, a pesar de destilar bilis por cada línea, justifico la ausencia del segundo (Cómo fundamos la CNT) cuyo único interés sería leer ese puro desahogo visceral; por el contrario incido en las dos versiones del mismo libro de Burnett Bolloten por las 900 páginas que los diferencian y la avalancha de datos añadida en su última edición.

Todo esto es una selección desde una mirada propia e intransferible, claro está, estos libros son míos, no consultados en archivos o bibliotecas, son personales, están leídos, subrayados y anotados hasta la cefaléa, por descontado son muchos los que no he leído y por tanto no están aquí, la misión de este post es crecer en proporción a la producción bibliográfica escogida.

No toda esta literatura es pro libertaria, eso no sería ni justo ni metodológicamente serio. Me hubiese gustado añadir varias memorias de franquistas, y más obras de autores liberales y marxistas -léase 'estalinistas'- por su relevancia y por ser fuentes primarias, pero ese es un camino que cada uno debe tomar, faltan obras como los textos de Julián Gorkin, El Campesino, La Pasionaria, Zugazagoitia, Miaja, Lister o la propia Federica Montseny...  unos por banales (imho) y otros por que creo que ampliar la lista hacia todo el campo antifascista ésta sería inmensa e inabarcable; la producción bibliográfica patrocinada al PCE, PSOE, UGT, etcétera es abrumadora. Lo mismo que los trabajos de aquellos autores que dedicaron sus esfuerzos en bucear en el campo fascista como Aróstegui, Casanova o Viñas (eludiendo así el espinoso asunto del comportamiento de las cúpulas comunistas) a quienes obvio por no aportar nada de relevancia en el terreno revolucionario -un hecho que algunos, por el contrario, ignoran e incluso niegan-
Muchos de los textos aquí citados son profundamente críticos e incluso agresivos -a veces de una forma sibilina y soterrada- con la actuación de la CNT/FAI, otros la paternalizan o convierten en un difuso suceso rural milenarista, en gran parte debido a los Brenan o Díaz del Moral cuyos textos fundacionales -todo hay que decirlo- apuestan sin ambages por la trasmutación de la alienación cristiana por la 'idea' en una sociedad fabulada desde la óptica de un inglés bon vivant y un notario metido a amanuense de glorias republicanas, sin embargo ambos autores son de lectura obligada, otros, por el contrario, son sólo contingentes; quizá se echen en falta 'clásicos' como Gabriel Jackson, Hugh Thomas, Tuñón de Lara o Paul Preston; que, por ejemplo, de Stanley G. Payne sólo consten sus trabajos "currados" -Chris Ealham dixit- apunta a tratar de no meter en esta cesta los productos podridos del neorevisionismo liberal que no cesa y, aunque reconozco leerlos por esa vertiente masoquista que tiene el estudio serio de la histora) Obras que nada aportan excepto polémicas artificiales e insulsas patrañas .

Así pues este post queda sujeto a una revisión y actualización a medida que van surgiendo nuevos trabajos

POSTFACIO

Estas mismas líneas ya son de una séptima actualización al que he añadido varios libros nuevos desde su publicación en enero, aunque trataré de que no esté sujeto a la prolijidad (ahora mismo felizmente creciente) sino a la importancia de la obra o a las novedades que aporte en el asunto del que hablamos. Salen refritos todos los días y las fuentes orales se extinguen: se nos escapan inexorablemente como arena entre los dedos; ya no van a producir o dar pie a más documentos por lo que la ampliación bibliográfica no los reflejará.
En el terreno investigador personalmente sé de al menos cinco autores que trabajan en prometedores textos; el británico Chris Ealham tiene un affaire con la historia de la violencia social en España en el período de entreguerras- labor entorpecida por sus actividades docentes unido al escaso interés del estado por la memoria proletaria- por su lado el madrileño Julián Vadillo (tras su exquisito e innovador estudio sobre el anarquismo en la Rusia revolucionaria) me chiva que está embarcado en un muy necesario trabajo biográfico del que, sin permiso del autor, no puedo contar más.

Por mi tierra el historiador berciano Vicente Fernández se enfrenta a la vida y obra del maestro Eleuterio Quintanilla, mi compañero de fatigas bibliófilas, el filósofo Juan Carlos Jiménez se interna en un apasionante búsqueda y asombro por entre las peripecias vitales del legendario Rafael Barrett, entre tanto, mi compañero -y a pesar de ello amigo- el investigador  Fran Fernández acaba de publicar un compacto y agudo análisis sobre los orígenes del anarquismo comunista en el XIX además de una semblanza del ácrata tolstoiano Sunyer i Gavaldá.
Poco a poco hay una generosa proliferació de nuevas publicaciones e iniciativas como el grupo de estudios libertarios balear Els Oblidats o la revista Humanitat nova (ambas de la gran mano de la gente de Calumnia) con una calidad en los textos sorprendente, ecléctica y lejos de la endogamia propia de los proyectos libertarios.

Humildemente me atrevo a poner una pica en este 'Flandes digital' por nuestro portal de historia social y proletaria, SerHistorico.net, administrado y conducido con mano maestra por Fran Fernández y con un creciente número de ávidos lectores y colaboraciones de gran calidad así como elogiosos comentarios de expertos y extraños.

El staff de colaboradores crece semana a semana, los arrolladores conocimientos de Fran Andújar y sus meticulosos y atinados textos se alternan de lujo con las incorporaciones de Sergio Jiménez y su empeño en una puesta en valor impecable de la vida y obra del gran Ángel Pestaña, un verdadero ejemplo de empeño historicista mercidísimo y necesario!, la pulcritud y el rigor de Luis de la Cruz y sus desbordantes conocimientos de la historia lumpen madileña se ve amplificada por un envidiable dominio semántico, tbién está la visión más moderada pero afinada de Francesc Tur o el aire fresco de la historia del proletariado latinoamericano a ttraves del ingenioso ojo de Reynaldo y desde hace unos días contamos con los textos (¡y el aprecio!) de la doctora Eulàlia Vega, una de las más destacadas figuras del panorama historiográfico clásico y autora de un puñado de libros imprescindibles dentro de nuestro campo. También comenzará a colaborar en breve Pepe Gutiérrez Álvarez, presidente de la fundación Andreu Nin, colaborador de Kaos en la red, Viento Sur, entre otros, cuyo enciclopédicos conocimientos superan la anécdota de su cercanía a las figuras icónicas de MLE, un lujo impagable.

Hay además un sin fin de memorias que salen por fin de los cajones del abuelo y van viendo luz cada vez más rápido (gracias a esta era digital que facilita enormemente la difusión de información) muchas pasarán sin pena ni gloria pero otras quedarán y serán parte de un acervo cultural libertario cuya frágil memoria a punto ha estado de perderse por la 'intelectualidad de cátedra', por suerte son legión los apasionados e investigadores autodidactas que están dando una lección a sus viejos y caducos maestros.

BIBLIOGRAFÍA

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-Autogestión y anarcosindicalismo en la España revolucionaria. Traficantes de sueños 2006
-Bakunin, crítica y acción. Tierra de fuego 2007
-[y PECIÑA, MANUEL] Los Amigos de Durruti, los trotsquistas y los hechos de mayo '37. Campo abierto 1978
-Estudio preliminar y selección de textos en "Kropotkin, la moral anarquista"
MINTZ, JEROME
-Los anarquistas de Casas Viejas. Dip. de Granada 2006
MUNIS, G (Manuel Grandizo)
-Jalones de derrota promesas de victoria. Crítica y  teoría de la revolución española (1930-1939) Zero/ZYX 1973

NEGRE, JOSÉ
-Recuerdos de un viejo militante. La Malatesta 2010
NETTLAU, MAX
-Bakunin, la Internacional y la Alianza en España. La Piqueta 1977
NIN, ANDREU
-La Revolución en España (1930-1937) Eds. Público 2011
NIN, LLUIS JUSTE
-Nin, siguendo tus pasos. Eds. del Ponent 2016

OLAYA MORALES, FRANCISCO
-La comedia de la no-intervención. G. del Toro 1988
-Historia del movimiento obrero español (Siglo XIX) Nossa y jara1994
-Historia del movimiento obrero español (Siglo XX ) PSSoli 2012
ORWELL, GEORGE
-Homenaje a Catalunya. Virus 2011
OSSORIO Y GALLARDO, ÁNGEL
-Vida y sacrificio de Lluis Companys Público 2008
ÖSTERBERG, ALEX
-Tras las barricadas de Barcelona. Calumnia 2014

PADILLA BOLIVAR, ANTONIO
-El movimiento socialista español. Planeta 1976
-El movimiento anarquista español. Planeta 1977
-El movimiento comunista español. Planeta 1979
PANIAGUA, XAVIER
-La larga marcha hacia la anarquía. Síntesis 2006
PAYNE, STANLEY G.
-La Revolución española. Ariel 1979
-Falange. Historia del fascismo español. Ruedo ibérico 1972
PAZ, ABEL
-Durruti en la Revolución española. Fund. Anselmo Lorenzo 2006
-Chumberas y alacranes. FAL 2008
-Viaje al pasado. FAL 2010
-El mayo del 69 francés. en "Momentos insurreccionales", VvAa El Viejo Topo 2007

PEIRATS, JOSÉ
-La CNT en la Revolución española (3 vols.) Ruedo Ibérico 1976
-Los anarquistas españoles en la crisis política. Júcar 1977
-De mi paso por la vida. Memorias. Eds. Flor del viento 2009
PESTAÑA, ÁNGEL
-Lo que aprendí en la vida (2 vols.) ZYX 1971
-Informe de mi estancia en la URSSS. ZYX 1968
-Consideraciones acerca de la III Internacional. ZYX 1968
PIMENTEL I CLAVIJO, JOSEP
-Barricada, una historia de la Barcelona revolucionaria. CFM 2016
-Voces críticas ilustradas. Las ilustraciones de Solidaridad Obrera durante  el bienio 1931 - '33. CFM 2015
PONS PRADES, EDUARDO
-Las guerrillas españolas. Planeta 1979
PORCEL, BALTASAR
-La revuelta permanente; la vida de Joan Ferrer. Planeta 1978
PRESTON, PAUL
-La Guerra Civil española. P&J 1981
-Estudio preliminar a "Kolstov, Diario de la [...]"

RICHARDS, VERNON
-Enseñanzas de la Revolución española. Campo abierto 1977
ROMERO, LLUIS
-Tres días de julio. Ariel 1968
-Desastre en Cartagena. Ariel 1974
ROMERO-MAURA, JOAQUÍN
-La rosa de fuego. El obrerismo barcelonés de 1889 a 1909. Alianza 2012
RUIZ, DAVID
-Octubre de 1934. Revolución dentro de la República. Síntesis 2009

SALGADO, JESÚS F.
Amor Nuño y la CNT. Crónicas de vida y muerte. FAL 2014
SANZ, RICARDO
-Los que fuimos a Madrid. Ed. del autor 1969
SERGE, VICTOR
-Memorias de un revolucionario. 27letras 2014
SIRVENT, MANUEL
-Un militante del anarquismo español (1889-1942) FAL 2010

TAVERA, SUSANA
-Historia del anarquismo español, una encrucijada interpretativa nueva. Ayer, N° 45, 1993
-[y UCELAY-DA CAL] Grupos de afinidad, disciplina bélica y periodismo libertario. Historia Contemporánea, N° 9, 1993
TERMES ARDÉVOL, JOSEP
-Anarquismo y sindicalismo. La I internacional. Ariel 1976
-Historia del anarquismo en España (1880-1980) RBA 2011
TUÑÓN DE LARA, MANUEL
-(et al) La Guerra Civil española 50 años después. Labor 1986
TROTSKY, LEON
-Escritos sobre la Revolución española. Público 2011

VADILLO MUÑOZ, JULIÁN
-Mauro Bajatierra, anarquista y periodista de acción. La Malatesta 2013
-Por el pan, la tierra y la libertad. El anarquismo en la revolución rusa. Volapük 2017
VEGA, EULALIA
-Anarquistas y sindicalistas (1931-1936) Soler 1987
VILLAR, MANUEL (IGNOTUS)
-El anarquismo en la insurrección de Asturias. FAL 1998
VVAA
-En el alba del anarquismo. Anselmo Lorenzo. Calumnia 2017

ZAFÓN BAYO, IGNACIO
-El Consejo revolucionario de Aragón. Planeta 1977

lunes, 23 de enero de 2017

Mayo de 1937, la CNT cruza su Rubicón.

"Yo beso a los soldados muertos, son mis hermanos[...]"
Juan García Oliver, mayo 1937

"Bakunin y Marx se darían un abrazo [...]"
Luis Araquistain, febrero 1937

"Renunciar a la conquista del poder es lo mismo que dejarlo en las manos que ya lo ostentaban"
Leon Trotski, La Revolución española

"Quienes hacen una Revolución a medias excavan su propia tumba"
Saint-Just

80 años contemplan hoy los lamentables hechos de mayo que acabaron por desmoronar la unidad antifranquista y más allá de insistir en los lugares comunes habría que incidir en el papel jugado por los líderes anarcosindicalistas durante esos días claves en lo que significó el fin de aquel sueño colectivo.
No cabe desmentir ahora el tópico de la provocación estalinista, pero en esta historia hay mucha más tela que cortar; posturas doblemente ocultadas, primero por la 'historia oficial' al reducir lo ocurrido a la mera inconsciencia anarquista y luego por los mismos dirigentes cenetistas al ocultar el rol jugado en aquellos días.

Los comités revolucionarios claudicaron ante las fuerzas estatales y esto no fue más que otro síntoma del doble alma ácrata constatado por la escisión treintista poco antes.
La mayor parte de los historiadores 'oficiales' de los movimientos obreros y sociales del siglo XX obviaron estos hechos, empaquetándolos dentro del cajón de sastre de los múltiples microconflictos internos de la guerra o bien los simplificaron y ningunearon equiparando el episodio con alguno de los viejos pustch anarcosindicalistas previos.

Hacia el final de su mítico "Homenaje a Cataluña", Orwell deja entrever las consecuencias de esos días que él vivió en primera persona, sin duda su novela abrió la veda pero la historiografía 'oficial' comienza con un trabajo de Manuel Cruells -por aquella época afiliado al nacionalista Estat Catalá- su obra "Mayo Sangriento" (1) hace un prolijo bosquejo sobre las múltiples 'casualidades' que desembocaron en el ataque a la Telefónica, analizado desde un punto de vista periodistico -que haría palidecer a muchos de sus colegas hoy- estamos quizá ante el primer ensayo serio sobre lo que significó el cruce del Rubicón ideológico para el mayor movimiento anarquista que ha existido. A pesar de pivotar sobre la idea simplificada y comunmente extendida de que todo fue un movimiento de ajedrez dirigido desde Moscú contra el insoportable e insobornable poder de la CNT y los 'renegados trotsquistas' (sic) el libro pone sobre el tapete muchas cuestiones fundamentales para entender el ulterior desarrollo de los acontecimientos aportando los primeros datos y mapas de la lucha calle a calle, de los importantes números de los intervinientes y confirmando que la desproporción entre muertos y heridos indicaba que las víctimas lo habían sido no de un combate, sino de las persecuciones y razzias subsiguientes -no se suelen producir tal número de fallecidos en luchas de este tipo en que el enfrentamiento no es directo sino que se produce desde barricadas- es decir que los 'asesinatos' sumaron muchas más muertes que el conflicto propiamente dicho, como anécdota destacar su afirmación de que el conseller Artemi Aiguadé planeó durante la borrachera de la noche anterior "dar la batalla a los anarquistas" junto a militantes de la Esquerra y el PSUC 

Poco importa en realidad si esto es o no cierto, el caso es que el día 3 de mayo a las 3 de la tarde, el comisario general del Orden Público, Rodríguez Salas junto a un destacamento de uniformados se presentó con un documento de incautación -con la firma de Aiguadé- en el edificio de la Telefónica en poder y administración de la CNT/FAI desde las luchas de julio, hecho revestido posteriormente de 'legalidad' por un decreto de Lluis Companys, provocando la respuesta libertaria en lo que Orwell definió como "ese extraño y maravilloso espectáculo de las barricadas"

Las consecuencias de los 'hechos' no solo afectaron a los intereses de la causa militar; las calles de Barcelona se convirtieron en una trampa de fuego cruzado por unos días; los paqueos y las vendetas hicieron mella en el ánimo obrero; 218 muertos de los cuales 126 eran revolucionarios y casi 60 progubernamentales dan una idea aproximada de la crispación existente en la retaguardia leal, el resto, unos 36 fueron las hoy famosas "víctimas colaterales" (2), una salvaje matanza entre hermanos que muy poco antes se habían batido el cobre codo con codo contra los militares facciosos. 

Los sucesos estuvieron muy cerca de alcanzar unas dimensiones críticas; destacamentos confederales y poumistas amagaron con enviar contingentes a Barcelona cuyas consecuencias hubieran desembocado en una auténtica meta-revolución que pudo extenderse como la pólvora. Según Peirats (3) la columna Roja y Negra así como la 26 división del POUM frenaron los movimientos de los elementos estalinistas de Lleida, pero con todo los hechos se repetían en Tarragona, Tortosa o Vic donde se produjeron asaltos a las sedes de la CNT cuyos militantes huyeron ante la imposibilidad de defensa. Al tiempo que la calle era un enorme polvorín con continuos y desasosegantes intercambios de disparos, en la sede de la Generalitat los líderes de la CNT protegidos por los cañones de Montjuïc (4) trataban de revestir de lenguaje revolucionario su aquiescencia con el poder, las intervenciones de los ministros anarquistas García Oliver -se contaba que algunos militantes dispararon su 'Star' al aparato de radio al oír las palabras del ministro- o Federica Montseny con sus llamadas a la unidad (5) a la calma y al abandono de la lucha, sumadas las posiciones visceralmente opuestas al espíritu del 19 de julio de los intelectuales 'orgánicos' del sindicato como Abad de Santillán, Miró o Horacio M. Prieto fueron causa de el primer gran cisma en el alma libertaria, eso si damos por sentada la aceptación de buen grado por parte de la militancia de que cuatro ácratas de renombre ocupasen cargos burocráticos en el gobierno, cosa harto discutible.

La falta de reorganización social pasada la efervescencia popular de los días 19, 20 y 21 de julio llevó a una CNT dueña absoluta de la calle a una 'alianza' con el mismo Estado que semanas antes pretendía derribar, tampoco se encargó de preveer -como era habitual- un plan de autodefensa contra los posibles ataques estatales, muy al contrario los ministros cenetistas trataron de jugar a dos bandas al "posibilismo circunstancionalista", un error fatal que marcaría el comienzo del fin de la utopía.

En cambio fueron las bases, acaudilladas por Jaume Balius y la agrupación Los Amigos de Durruti (6) quienes se encargaron de dar activamente la batalla contra la deriva pequeñoburguesa haciendo causa común con los poumistas, ya en la diana esquizoide de los estalinistas. Su órgano, El Amigo del pueblo -en homenaje a Marat- se convirtió en la auténtica voz de la rebeldía en las calles; con eslogans como "No desmontéis las barricadas!", "Atentos, trabajadores. ¡Ni un paso atrás!" con que abrían su primer número impelían al pueblo a continuar la lucha, e incluso comparaban la situación política del momento con la petición "a grito pelado de la prohibición de los 'clubes' en la Francia revolucionaria o los soviets en la URSS" (7) La censura y ensañamientos ejercida desde la CNT -en una posición claramente reaccionista- hacia las proclamas de Los Amigos de Durruti sólo consiguió extender el desánimo y la incomprensión popular tras estas nuevas barricadas, hechas del verdadero material con el que se hacían los sueños proletarios en los 'barris', desmantelarlas significaría para los obreros una cesión y en tales circunstancias casi una rendición.

Aunque todo esto se quedó en agua de borrajas comparado con la brutal e implacable campaña iniciada por el PCE y PSUC contra los 'trostquistas' del POUM -ya que un enfrentamiento directo con los anarcosindicalistas hubiese sido su suicidio político e incluso una guerra civil dentro de la guerra -dadas las gigantescas dimensiones de la central catalana; como bien indica Peirats: "la campaña de difamación se cebó contra un sector político débil sincronizada con ataques a la poderosa CNT, a la cual se trataba de socavar antes de pensar en mayores empresas" (8)
Desde su vocero El Treball los adjetivos "anarcofascista" o "trotskofascista" se convirtieron en la tónica durante las semanas que siguieron a los hechos, creando un estado de crisis social al que nada ayudaron las consignas lanzadas desde la cúpula confederal. El paroxismo llegaría con la edición de "Espionaje en España", un insultante libelo perpetrado por el estalinista francés Georges Soria bajo el pseudónimo de Max Rieger que se coronaba con un prólogo deleznable de José Bergamín, el perfecto ejemplar de la nueva base social comunista: un católico de misa diaria metido a Torquemada por mor de la persistente labor de seducción soviética. El libro llegó a usarse como prueba de cargo en el inmisericorde proceso al POUM que acabaría con el partido revolucionario, primero apartándolo de todos los puestos de poder político y militar y luego con su eliminación física; su líder, el excenetista Andreu Nin, fue secuestrado, salvajemente torturado y asesinado, posiblemente en la residencia del piloto Hidalgo de Cisneros (9) que en sus memorias cataloga los sucesos como "otra sinrazón más de los anarquistas" (10) parecido destino sufrió el anarquista italiano Camilo Berneri y su compañero Francesco Barbieri que desde las páginas de su periódico "La guerra di classe" criticaban sin ambages la actuación de los dirigentes anarcosindicalistas y otro tanto sucedía con Domingo Ascaso y tantos militantes anónimos...

Es indudable que desde los primeros días de aquel verano rojo se fraguaba una conjura entre estalinistas, socialistas y republicanos para tratar de desastabilizar la Revolución libertaria y poder medrar los primeros con falacias allí donde no pudieron hacerlo con ideas, basta con echar un vistazo a los slogans del partido previos al 19 de julio -"Todo el poder para los soviets" o "Abajo la República burguesa"- con la encendida defensa de la propiedad privada y de una República 'del orden' que se convirtieron en santo y seña de los comunistas españoles, aunque no es menos cierto que el discurso de los líderes anarquistas ocultaba -y esto no ha de ser obviado- una connivencia contrarrevolucionaria y encubierta. 

A pesar de la profusa eclosión de las memorias libertarias en los albores de la década de los setenta pocos son los que reconocieron su parte de culpa, los errores cometidos o cuando menos la dejadez política que contribuyó sobremanera al fracaso revolucionario, por el contrario, muchos aprovecharon esa inédita palestra para lanzarse mútuas acusaciones y desenterrar la caja de los truenos confederal.

Tal vez esos errores de bulto se deban más al comportamiento español, tan sui generis, una mezcla de un 'laissez faire' libertario fácilmente comprensible ante la crepitante situación que se dio en el 36 y el anarcooptimismo con que los ideólogos libertarios alimentaban -quizá de un modo un tanto infantil- el ideario del proletariado español, utopías validantes de un comunismo libertario que daba la impresión de que se implantaría automáticamente, como por ensalmo. Así frente a los enormes cambios sociales que se produjeron en las calles, el 21 de julio la cúpula de la CNT decidiendo el destino de la Revolución, planteaba una 'inteligencia' con el poder republicano que hallaba con ello un asidero ideal en medio de su propio desmoronamiento (6)

Años después, desde la cúpula de CNT/MLE del exilio en la inmovilista rue Belfort aún se seguiría en la misma involución; acusando de todos los males posibles al comunismo, de poner fin a la Revolución sin ser capaces de un mínimo de autocrítica o reconocer un ápice de su parte de culpa en aquella trágica derrota. Pasado el tiempo ignominioso de eclipsación por la postguerra ya hay datos y documentos suficientes como para observar el alcance de los sucesos y la magnitud que pudieron llegar a alcanzar. La difuminada matanza de la Fatarella -punto de inflexión en la historia de las patrullas de control y las intermitentes pero inexorables ejecuciones de Sesé, Cortada o 'El cojo de Málaga' y sus consiguientes respuestas armadas eran signos evidentes de que en la retaguardia las luchas intestinas entre ese poco homogéneo grupo llamado Frente Popular, se estaban trasformando en una fisura por la que podría perderse la guerra y la Revolución a velocidad de vértigo. La irresistible ascensión del partido comunista con sus consignas a favor de una República del orden culminó cuando Palmiro Toggliatti, al mando de la Comintern en España, aprovechó la caída del gobierno de Largo Caballero para introducir sin tapujos ya a la NKVD (Policía política rusa) en todos los planos sociales, luego vendrían Líster y su 'saneamiento' de la retaguardia, la consiguiente caída del Consejo de Aragón y el desmantelamiento de las colectividades, que aunque es parte de esta historia ya es otra... en ésta concluimos con el mal sabor de boca que la mella de la experiencia burocracia por la pervivencia posibilista dejó en el alma de los trabajadores, por aquellos días Barcelona dejaba de ser la rosa de fuego que asombró al proletariado mundial. para convirtirse en un nido de corruptelas, persecuciones y espionaje al más puro estilo hollywoodiense. 

BIBLIOGRAFÍA Y NOTAS

1- Cruells, M. Mayo sangriento. Barcelona 1937 Ed. Juventud 1970

2- Aguilera Povedano, M. Los hechos de mayo del '37: Efectivos y bajas de cada bando. Revista Hispania, n° 245 2013

3- Peirats, J. La CNT en la Revolución española. Ruedo Ibérico 1971

4-  Abad de Santillán, D. Por qué perdimos la guerra. Imán 1940 p. 211

5- En Seriñena, Montseny había afirmado que "ha llegado el momento de que la CMT y la UGT desaparezcan para dar lugar a una nueva unidad sindical" sembrando el desconcierto entre la audiencia libertaria.

6- Para las proclamas de los Amigos véanse Mintz, F. y Peciña, M. Los Amigos de Durruti, los trostquistas y los sucesos de mayo. Campo abierto 1978, Fontenis, G. El mensaje revolucionario de los Amigos de Durruti. La Piqueta 1986 y sobre todo Guillamón, A. La agrupación de los Amigos de Durruti. Balance 1996

7- Periódico La Noche 2, marzo 1937

8- Peirats, J. La CNT en la Revolución española. Ruedo Ibérico 1971 Vol. 1 p. 257

9- Nin, Lluis Juste, Andreu Nin. Eds. del Ponent 2016 p. 25

10- Hidalgo de Cisneros, I. Cambio de rumbo. 27letras eds. 2003

11- Los mejores y más documentados trabajos sobre el asunto son: Amoros, M. La Revolución traicionada. Virus 2003, Paz, A. Crónica de la columna de Hierro. Virus 2011 y Guillamón, A. Barricadas en Barcelona. Espartaco internacional 2007

- Para más información consúltese el n° 93 de la revista Viento Sur, septiembre de 2007, especialmente los artículos de Andy Durgam, Chris Ealham y Pepe Gutiérrez Álvarez.
Pdf ▶ http://vientosur.info/spip.php?rubrique101 (corte y pegue en su buscador)

jueves, 29 de diciembre de 2016

CUATRO EXTRANJEROS EN LA BARCELONA ROJA

Aunque España siempre ha atraído la atención de los eruditos extranjeros desde los románticos aventureros del S. XVIII, fue durante el convulso período que va de proclamación de la segunda República al triunfo del frentepopulista en el '36 y la posterior guerra, cuando un buen número de observadores de diferentes paises; periodistas, fotógrafos, escritores, antropólogos o sociólogos, generalmente de izquierdas, se dedicaron desde el terreno a escribir sus impresiones.

En mi opinión los cuatro más destacados y cuyos trabajos respectivos son los más correctos e inquisitivos fueron H. E. Kaminski, George Orwell, Franz Borkenau y Burnett Bolloten.
Todos tienen varias cosas en común (al margen de lo obvio: su obra al respecto) los cuatro estaban en España al inicio de la contienda y sus descripciones del furor revolucionario en Cataluña son deslumbrantes. El más conocido y citado sin duda es el bucólico y potente pasaje de Orwel "Por primera vez en mi vida me encontraba en una ciudad en la que la clase trabajadora llevaba las riendas, todos los edificios estaban en manos del proletariado y cubiertos con banderas rojas o rojinegras los templos habían sido destruidos o incautados, [...] camareros y clientes se miraban por primera vez a la cara como iguales, las formas serviles habían desaparecido, nadie decía 'Usted', 'don' o 'señor', todos se trataban de 'tú'' y decían 'Salud' [...]", no menos interesante es la observación de Kaminski en Los de Barcelona, "[...] En todas las casas, en todas las paredes, en todas las vestimentas, en los coches y vagones, en cualquier sitio se ven frases y dibujos alusivos a la lucha contra el fascismo [...] esta propaganda no se ve organizada ni artificial, no procede de ningún 'ministerio', surge del fondo del alma del pueblo [...]"; por su parte en su Reñidero español, Borkenau, mucho más analista y calculador (en 1929 se fue del Partido Comunista Alemán, KPD ante la deriva ideológica estalinista) escribe: "[...] Talleres y fábricas socializados, ausencia de policia, sacas y ejecuciones sumarias, el pueblo armado por las calles ... ¿Acaso no es eso a lo que se llama 'revolución'? [...] los comunistas desde el primer día tras la victoria comenzaron a plantear demandas económicas, tales como pensiones para las viudas de los caídos en la combate, los anarquistas por el contrario no dijeron una sóla palabra acerca de jornales, salarios, pensiones u horas de trabajo, argumentan que todo sacrificio ha de estar supeditado a la Revolución sin esperar recompensa [...]". Sobre este asunto profunizo Bolloten ya en su primera versión de El gran engaño, desde una perspectiva más amplia  apunta ya en el principio lo que será su leiv motiv: "A pesar de que el estallido de la guerra fue seguido de una amplia Revolución social en el bando antifranquista -en muchos aspectos ms profunda que la soviética en sus inicios- millones de personas fuera de españa fueron mantenidas en la más completa ignorancia, gracias a una política de duplicidad y engaño sin parangón en la historia"

Entre los textos de los cuatro se puede ir trazando una excelente composición de lugar sobre lo que fueron los primeros momentos y cómo llegaron a muchas conclusiones que las que los mismísimos sucesivos gabinetes ministeriales republicanos jamás demostraron atisbar siquiera..
Homenaje a Catalunya de Orwell es, de los cuatro, el más famoso gracias al reconocimiento por sus numerosos ensayos y obras divulgativas como1984 o Rebelión en la granja. Orwell vino a España a "matar fascistas porque alguien tiene que hacerlo", fue de los pocos que tuvo la agudeza de ver como nuestra guerra no sería más que el preludio de una guerra mundial contra los fascismos, llegó con las brigadas internacionales gracias a los auspicios del Partido Laborista británico (pese a no estar afiliado) y fue asignado al POUM, aunque tiempo después declararía que de haber conocido mejor entonces la situación política española se habría unido como miliciano con la CNT. El éxito del libro revivió el interés por los citados sucesos de mayo en los que, bajo una capaña emprendida por un recién creado PSUC, llegaría el imperio de terror de la GPU (Administración Política del estado, policía secreta soviética luego conocida por NVDK) durante esas cainitas jornadas el POUM fue físicamente eliminado y su líder Andreu Nin secuestrado, torturado y asesinado por 'técnicos' rusos como Gëro y la comnivencia de destacados miembros del gobierno, como el jefe de la aviación Hidalgo de Cisneros, en cuyo chalet se realizó el crimen. Por su lado la CNT, cuyo comportamiento durante la lucha fue fuente de escisiones y controversia, también perdió gran parte de su hegemonía y credibilidad en este conflicto; se vio en una de las más duras disyuntivas de su historia y mayor fuente de conflicto aún hoy entre la familia libertaria.

La obra de Bolloten, por suerte, está siendo cada vez más integrada en la bibliografía sobre la guerra de cualquier ámbito, al fin ya es inexcusable tras décadas en la sombra, injustamente calificada de filo franquista por aquellos cuya 'historia particular' se veía claramente comprometida con su arrollador despliegue de datos, visión por cierto totalmente sesgada: pocos autores han dedicado una vida al estudio de la obra del gobierno de la segunda República, pero esto parecía importar poco a los autores universitarios marxistas (aunque sólo lo sean en el ámbito metodológico) Pero el inmenso trabajo de Bolloten no es sólo pirotécnia documental: vivió el estallido del conflicto mientras trabajaba como corresponsal de Associated Press y fue testigo de aquel julio en la Barcelona revolucionaria, lo que le aporta un plus de verosimilitud a su incansable lucha vital por desarrollar más y más su libro que pasó de 400 páginas a casi 1.300 en la última edición de 2015, con una ampliación bibliográfica que la convierte en la más completa sobre el tema: 76 páginas con unos 600 libros, documentos y entrevistas. El gran engaño llegó a España por primera vez en 1964 en una edición que el falangista Luis de Caralt retradujó y manipuló al gusto del Movimiento, lo prologó de modo insulso y retorcido Manuel Fraga, a punto de ser nominado como ministro de Información y fue usado (como lo fueron las memorias de Adolfo Bueso, Olaya Morales o Abad de Santillán) como ariete moral en los embites contra el PCE (ávido de entrar en las instituciones) en unos momentos en que el régimen hacía aguas por doquier. Aunque tampoco podemos obviar que en la cúpula de aquél partido se encontraban algunos de los principales objetivos de los dardos bollotianos como Dolores Ibarruri y Santiago Carrillo, dirigentes del PCE y JSU en aquellos años, por tanto cómplices de toda la política seguidista, represiva y antirrevolucionaria que se llevó a cabo.
Tras las acciones legales emprendidaspor el representante de Bolloten, Caralt retiró el prólogo aunque el daño estaba hecho y en plena psicosis de la guerra fría aquella portada sensacionalista pasó a formar parte del imaginario común del españolito catequizado medio.
El gran engaño fue su meta, siguió trabajando en él toda su vida, acumulando una correspondencia impresionante con los principales personajes, de Tarradellas a García Oliver pasando por el general Miaja y conocido como el 'Cuestionario Bolloten', tal vez el documento más recurrente para cualquier estudioso. Hoy, cerca de un millón de microfilms, libros, revistas, folletos y cajas de documentos alimentan la Hoover Institution de Stanford. Y no hay un sólo texto reseñable actual que no lo incluya en su apéndice bibliográfico.

La aventura de Borkenau es muy diferente aunque sus clarividentes dotes investigadoras anticipan la catástrofe ya en 1936 y no me refiero a perder la guerra sino la unidad antifascista. Supo ver que los comunistas no estaban cumpliendo con su papel de vanguardia y referente obrero, sino que aliándose con la burguesía y los pequeños propietarios, se dedicó concienzudamente a destruir la obra colectizadora y demás logros libertarios. Más allá de esta imprescindible admonición alcanzó a atisbar una idea que sólo ahora está calando entre las nuevas hornadas de investigadores particularmente en Cataluña, escribió que "existe un actor mucho más importante que cualquier líder de las facciones; el pueblo español [...]", lo que se puede traducir en la práctica por el estudio de la historia desde abajo, el método más digno del oficio ya que conjuga la memoria oral con la técnica universitaria.
Borkenau llegó a España pensando en una lucha de la derecha contra la izquierda, su capacidad de observación le confirmó que arrastraba taras de su educación europea, vio que la guerra española no se parecía nada a la idea de "guerra" que le habían inculcado, comprendió que, a diferencia del resto de Europa, los partidos políticos españoles no tenían equivalentes fuera, que éste era un conflicto atípico, observó cómo la tramoya-motor tras la situación española no tenía nada que ver con Europa. Rompió con el estereotipo clásico del periodista extranjero y, como Orwell, supo amoldarse a las características del país y apreciar desde otro ángulo el desarrollo de los acontecimientos.
En el prólogo a la primera edición escribió "Naturalmente que desde el punto de vista militar habrá un vencedor y, finalmente, un vencido, pero desde el prisma político, todos sin excepció serán derrotados"

Quiero destacar su extraordinaria valoración de la eclosión revolucionaria y en eso los cuatro son testigos de excepción, con una aguda e insobornable capacidad de análisis y cuya empatía con aquel pueblo libre, sin gobierno y dueño de la calle proporciona un ángulo diferente de el oficialismo académico que durante décadas se dedicó a estudiar sólamente las intrarelacciones del poder político o militar e incluso algunos con especial empeño en poner al gobierno leal en la misma balanza que al bando de militares sublevados teledirigidos por el pujante fascismo foráneo, el caciquismo patrio y la santa madre iglesia, como hicieron (y hacen) los Gabriel Jackson o Stanley G. Payne, este último actualmente en las FAES de Aznar, a propósito.

martes, 20 de diciembre de 2016

Miscelánea de julio del '36

En julio de 1936 se consolidó la hegemonía de las tendencias anarcosindicalistas en Cataluña, la atomización del poder se convirtió en santo y seña de la situación, una prueba de lo frágil de la unión antifascista del endeble Frente Popular.
En Madrid, aún capital física del país, se sucedían las filibusterías políticas, volaban los cuchillos dialécticos (que siempre acababan clavados en los corazones proletarios), los cambios y estrategias ministeriales se sucedían, en medio de una inacción pasmosa, ante la mirada expectante de toda Europa, aterrada ante la idea de la extensión del conflicto a todo el continente. De remate Manuel Azaña se autoexiliaba en Barcelona (sin duda para tener la frontera más cerca…), desde donde se dedicó a la escritura dejando sus deberes políticos en manos de sus ministros, ministrables y palmeros que esperaban su turno para hacerse con la poltrona.
La situación política se convirtió en una mera fachada de formalidad institucional ante las potencias extranjeras, sin embargo desde las sombras de la misma República se estaba fraguando un elaborado plan para hacerse con el país a todos los niveles; el envenenado ambiente entre los ministros ‘antifascistas’, pignorado o celebrado con coplas y caricaturas por los diarios de oposición, eran la simiente de lo que sucedió después. Prieto lanzaba frases demoledoras sobre Azaña; cuenta Hidalgo de Cisneros en sus ‘peculiares’ memorias (1) cómo éste le calificó de “putilla llorona histérica”… mientras tanto Largo Caballero, iluminado por sus recientes lecturas de Karl Marx durante su estancia en la cárcel y aupado al título de “Lenin español” por quienes después lo defenestrarían, daba un paso al frente y creaba un insólito gabinete con dos ministros de la FAI; Juan García Oliver y Federica Montseny y Juan López y Juan Peiró por la CNT entre la aquiescencia del Comité central y la incredulidad del purismo y buena parte de la militancia, rompiendo así con una tradición antiestatista de 70 años, gracias a los esfuerzos denodados y labor de zapa de Horacio Prieto (2), auténtica ‘fábrica de burócratas libertarios’, como le definió magistralmente Bolloten.
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Por otro lado, y esto es vital para entender el desarrollo de la guerra, Largo Caballero dio entrada a Jesús Hernández y Vicente Uribe en nombre del PCE, ambos protagonistas en carne del desmoronamiento del Frente Popular, años más tarde el primero confirmaría acerca de su entrada en el gobierno “el comité central [Moscú] nos instó a entrar para forzar los antagonismos entre los poderosos cenetistas, con el fin de arrimar el ascua a nuestra sardina; nos apoyábamos en éste para luchar contra aquél, mañana cambiábamos los papeles dando el apoyo a la inversa […] y hoy, mañana y siempre empujamos a unos contra otros para tratar de que se destrozaran entre sí” (3). Pero para hablar de ese tercer pie de la guerra, el seguidismo de políticas pergeñadas para el beneficio de unas siglas u otro país, es necesario incidir en la anécdota más que en el tan manido plano general. Y, desde el punto de vista de la historiografía ‘oficial’, la anécdota parece ser lo relacionado con la CNT.
Soy firme partidario de dejar constancia, antes de cualquier inicio de relato de los hechos, que en absoluto podemos ni debemos hablar de una guerra “civil”; cuando un bando cuenta con la plana mayor del ejército, el apoyo incondicional de los grandes terratenientes y caciques, de la burguesía y del clero, mientras en el otro se encuentra un gobierno noqueado y comatoso junto a un pueblo secularmente castigado, maltratado y hastiado hasta la médula, podemos hablar con toda justicia, derecho y propiedad de Guerra Social e incluso Revolución con mayúsculas, sin riesgo de cometer panfletismo o propaganda.
La bibliografía sobre el tema hasta bien entrado el siglo XXI está plagada de errores básicos (fechas, nombres, lugares, etcétera), por desidia y adrede en muchos casos por interés personal; otros metodológicos que bordean la ‘ficción literaria’, creados ad hoc, tratando de minimizar, obviar e incluso negar lo que realmente sucedió aquellas jornadas. La épica y la hagiografía fácil también ha hecho mella en esta historia de lucha barrio a barrio, de increíble solidaridad y de barricadas; García Oliver, uno de los “líderes” cenetistas más activos (tanto en los palcos como en las calles), había ascendido a los altares libertarios, gracias a su poderosa presencia durante aquel ‘corto verano de la anarquía’ en que tantos mitos nacieron  para el obrerismo español; pero su verdadera contribución en la victoria de julio venía de mucho antes, de su famosa ‘Gimnasia revolucionaria’, tantas veces acusada de germen soterrado de la guerra por los republicanos, o de inutilidad palmaria por el sector más moderado y los ‘treintistas’, fue lo que salvó Barcelona y Cataluña durante el alzamiento e incluso después; esa efervescencia revolucionaria tuvo su misión más allá del 19 de julio; a pesar del desbarajuste de los milicianos por su nula instrucción, la carencia de armas por la negativa gubernamental a armar a los obreros (cuando no se entregaron inútiles, obsoletas o descerrajadas), consiguió acorralar a las tropas en sus cuarteles y, en un continuo y arrollador despliegue de orgullo más que de cabeza, llegaron a someter las tropas de Goded e incluso realizar a un histórico y generoso acuerdo con la Generalitat de Companys, mediante el cual renunciaban a tomar el poder que, de facto, tenían ya, demostrando como mínimo una hábil capacidad de hombres de Estado, curiosamente en unos anarquistas.
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Volviendo a Azaña, que antes de las elecciones había exclamado aquello de “no sé si temo más la derrota que la victoria” y cuyo ejercicio comenzada la contienda se relegó al papel de escritor y cronista de palacio y alcurnia, desde el principio mostró un desdén hacia la guerra y todo lo que ésta significaba de violencia y cambio social, ‘gran presidente para la paz…’, se decía, lo malo es que España estaba en el ojo del huracán del teatro de operaciones del fascismo mundial, ya antes de las elecciones del ’36 dejó claro su papel diletante y enemigo de todo aquello que oliese a turbas enfurecidas y organizadas… esta indolencia perjudicó de modo incalculable el desarrollo ulterior del conflicto. La prueba fue que allí donde triunfó el golpe militar se debió más a la imperdonable inocencia de los mandatarios, mayoritariamente socialistas y republicanos, cuya confianza en unos mandos ya sublevados rozaba lo insólito, que de la propia acción de unas tropas de regulares y quintos ebrios de fanatismo, entre los que había muchos que creían estar defendiendo a la República frente a las ‘hordas comunistas’; en un pasaje de su extraordinario libro sobre su estancia en España en esos días, George Orwell (4) recrea una escena de guerra en que en ambas trincheras ondeaba la bandera tricolor; tengamos en cuenta la época, el extendido analfabetismo, la catequización dentro del ejército y que una parte enorme de este consistía en quintos reclamados desde cualquier punto de la península y podremos hacernos de una idea de quiénes eran el grueso del ‘enemigo’; una prueba irrefutable es el número de desertores de uno y otro bando, la comparación es tan sintomática que los mismos mandos fascistas dedicaron una gran parte de sus esfuerzos en una labor de propaganda y proselitismo sin precedentes, lección aprendida de Goebbels, auténtico maestro de la publicidad cuya cátedra sigue asentada hoy en la política actual, de ahí que considere inexcusable el conocer los hechos eclipsados por la historia para evitar caer en esos errores en la sociedad actual, plagada de paralelismos con aquella...
Azaña, Largo y Negrín serán apeados pues de esta historia nada oficial, su sitio y honores serán para los verdaderos amos de la calle aquellos días; el anónimo proletariado en armas.
El 20 de julio se inició una de las más grandes epopeyas surgidas desde el corazón del pueblo en la Europa del siglo XX, todo un país quedó descabezado y sin gobierno por primera vez pero, al tiempo, se marcaba su destino, su fin… aunque justamente en lo inevitable de su caída, en su propia imposibilidad de ser reside la belleza de las utopías.
Los libertarios han perdido ya dos guerras; una contra el fascismo y otra contra la Historia, tratemos de que ganen al menos la del recuerdo.
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(Continuará)

Más info en: serhistorico.net
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Para ampliar información

Artículo de Chris Ealham en Diagonal  Contar bien la Revolución de Barcelona

Citas

1- Cisneros, Hidalgo de. Cambio de rumbo. Madrid 1996
2- Lorenzo, César M. Los anarquistas españoles y el poder (1868-1969) París 1970 Ruedo Ibérico [El autor era hijo de Horacio Prieto]
3– Hernández, J. Yo fui un ministro de Stalin. México 1953
4- Orwell, G. Homenaje a Catalunya. Madrid 2011

jueves, 1 de diciembre de 2016

MÜNTZENBERG, EL FACTOTUM

Por entre las grietas de este barranco de asco, polvo y huesos que es la historia pululan personajes, no ya secundarios, algunos totalmente fuera de encuadre a pesar de copar buena parte del peso del guión.
Willi Müntzenberg es uno de los personajes esenciales de nuestra guerra y podría pasar por ser el más ignorado en su relación con ella, a pesar de su importante influjo.

Alemán, hijo de proletarios y con una consistente educación fundó en 1919 el Partido comunista alemán, el mismo año que se creó la Komintern (IC) con la finalidad de exportar la Revolución rusa mediante la creación, formación y sustento de los partidos satélite en cada país.
Fue Trotsky quien se fijó en las habilidades de Willi y vio las posibilidades para el objetivo de la IC en su idea de seducir a los simpatizantes no-comunistas y especialmente los líderes culturales, creó así un innovador tipo de organización política: el frente disfrazado y encontró a un nuevo y numeroso aliado para la causa revolucionaria : el pequeño burgués liberal necesitado de estabilidad social en una época tremendamente convulsa, sobre todo en Europa.

Müntzenberg comprendió que debían evitar parecer puramente comunistas para no poner en riesgo la preciada captación de aquellos intelectuales que se jactaban de su independencia ideológica ya que, justo eso, les otorgaba la potestad necesaria para influir en la opinión pública o, directamente, crearla.

El éxito fué inmediato, las tendencias filo- (y cripto) comunistas se propagaron por todo el globo; dos botones de muestra: sólo en Japón controlaba cerca de 20 publicaciones y en Alemania, sus tiradas eran colosales; el Arbeiter Illustrierte Zeitung llegó en el '29 al millón de ejemplares, siendo la alternativa de izquierdas a Life.
El trust de Müntzenberg se ocupó también de financiar el cine y teatro ruso, introduciendo en occidente a Einsestein o Podorkin.

De repente el imperio de Willi se convirtió en la mayor agencia agit-prop del mundo, creo la Ayuda Internacional Obrera, de proporciones gigantescas, gestionando un número inmenso de partidos comunistas en todo el globo, miles de escritores, médicos, abogados, pintores o periodistas se entregaron a la misión de hacer de altavoces 'revolucionarios', tamizando y dulcificando las consignas de Stalin.

En la turbulenta España de los años veinte hubo una tímida pero paulatina penetración de su influencia entre los intelectuales españoles, se crearon sucursales como La Asociación de Amigos de Rusia que trabajó con profusión en granjearse simpatías de esos creadores de opinión como Valle-Inclán, Marañón o Unamuno, inútilmente pero con muchas ínfulas.

La década siguiente fué la más fructífera para el trust Müntzenberg; la guerra de España fue su tabla de salvación. Tras el 36° congreso del PCC, en el que se procesó y ejecutó a varios héroes del lenninismo, entre ellos muchos de los retornados colaboradores de Willi aquí, no se sabe exactamente cómo pero se zafó del gulag y, en una jugada magistral, consiguió convencer a Stalin de que para implantar su política aquí era imprescindible su conglomerado propagandístico. Aunque ya se había optado por apoyar la República, se decidió que esta ayuda no sería nada ostentosa; se necesitaban dinero, armas y hombres pero Stalin no concedió crédito, las armas se pagarían por adelantado, en cuanto a los hombres, no habría tropas sino técnicos, especialistas y comisarios políticos.

Müntzenberg tuvo la visión necesaria para realizar la gigantesca operación de conseguir que un Partido Comunista con graves escisiones y casi inexistente años antes (*) se convirtiese tras el conflicto y ante la Historia, en el gran (y según quién "único") luchador por la libertad.


Cuentan Koestler Kolstov en sus memorias de esos días cómo les exigían mayor crudeza en sus crónicas, que describiesen las matanzas fascistas exagerando su crueldad y violencia para concienciar y amedrentar a los lectores de las potencias, que ocultasen y negasen la existencia de una Revolución Social en buena parte del territorio leal por el puro interés de Moscú...

Creó, en fin, una inmensa farsa-cortina (ese Gran Engaño bollotiano) sobre la guerra, sus causas, sus gentes... la gran captación de "inocentes" para la causa del estalinismo hunde sus raices en la obra de este factotum del comunismo.



* Si sería así que Primo de Rivera ni se molestó en ilegalizarlo.

📚
No aporto la bibliografía de costumbre por una razon; la lista sería interminable, este post ha sido reescrito sobre un manuscrito de hace casi 5 años fruto de trabajo sobre multitud de textos de todo pelaje.


No obstante véase:

-Mañá, García, Monferrer y Esteve, "La voz de los náufragos. La narrativa republicana (1936-39)" Eds. la Torre 1999
-Koch, S. "El fin de la inocencia. Willi Müntzenberg y la seducción de intelectuales" Tusquets 1997 

...y las citadas memorias de Arthur Koestler y  Mijail Kolstov